La isla Alto Velo es la cima de uno de los picos de la Cordillera Submarina de Beata. Al igual que el Islote Los Frailes y la Isla Beata, forma parte del Parque Nacional Jaragua, en la provincia Pedernales.
La posición geográfica de la isla de Alto Velo es de 17° 28 minutos latitud Norte, y una longitud de 71° 39 minutos Oeste. Por lo tanto, es el punto más al Sur de la República Dominicana.
Está a una distancia de 120 millas náticas de Santo Domingo en dirección Suroeste y a 40 millas de la ciudad de Pedernales. La Isla Beata se encuentra a unas siete millas; el Canal de Alto Velo separa estas dos islas. Un kilómetro al Oeste de Alto Velo, se encuentra una pequeña isla o isleo llamada Piedra Negra (a veces llamada Alto Velito) y que consiste en una roca de color negro que sobresale de un arrecife coralino; cubre 4 hectáreas de extensión.
La isla tiene un ancho de 1,050 metros y un largo de 1,400 metros y alcan
za una altura máxima de 152 metros sobre el nivel del mar. Los vientos alisios corren por la isla de Este a Oeste, jugando un importante papel sobre la vegetación de la parte Oeste, donde los árboles sufren los efectos del viento y se encuen
tran aplastados. La parte Oeste es la zona donde anida el mayor número de gaviotas y bubís. Estas aves vienen de distintas partes de las Antillas y dejan una cantidad extraordinaria de excrementos (“guano”) que con el tiempo va formando una gruesa capa sobre la arena y la roca. La explanada costera del Noroeste de la isla es el lugar de anidamiento de millares (¡más de 20,000!) de gaviotas (Sterna fuscata), constituyendo la mayor colonia de reproducción de esta ave en el país.
Su costa es rocosa, formada por acantilados donde se abren enormes grutas
submarinas al Sur y al Oeste. En la costa Este, el mar es agitado, mientras que a sotavento suele encontrarse más calmado. Aquí las aguas son de una extraordinaria transparencia, los fondos son rocosos, con una fauna marina rica en especies.
La isla de Alto Velo fue descubierta por Cristóbal Colón, durante su segundo vi
aje. Le puso ese nombre debido a su majestuosa silueta que se observa a grandes distancias desde el mar, dando la imagen
de un buque con sus velas desplegadas. Luego el Padre Las Casas, en su Historia de Indias, la designó con el nombre de Alta Vela y el nombre toponímico creó confusiones y toda una polémica sobre si se debe decir Alto Velo o Alta Vela.
El hijo de Colón, Hernando, escribió en el capítulo LX de su Vida del Almirante:
“A fin de Agosto [de 1494] fondeó en una isleta a la que llamó Alto Velo y por haber perdido de vista a los otros dos navíos que llevaba en conserva, mandó a bajar alguna gente en aquella isleta desde la cual por ser muy alta, se podía descubrir a gran distancia por todas partes; pero no vieron a ninguno de los suyos. Volvieron a embarcarse, mataron ocho lobos marinos que dormían en la arena y cogieron también muchas palomas y otras aves y porque no estaba habitada aquella isleta, ni los animales acostumbrados a ver hombres, se dejaban matar a palos…”
La isla comenzó a figurar en casi todas las cartas de navegación francesas desde el siglo XVII y en las italianas. En el siglo XVIII ya hace mención de Alto Velo el francés Lyonnet, reportando los lugares de fondeadero. La isla era considerada como ruta de orientación para los navíos españoles y franceses que navegaban rumbo a Haití y Cuba, y para las embarcaciones que buscaban comercio en el poblado de Petit Trou (actualmente Enriquillo).
Otro que hace mención de la isla fue el martiniqueño Moreau de Saint-Mery: “el islote tiene su mayor longitud de Este a Oeste 1500 toesas y otro tanto en su mayor anchura de Norte Sur, pero variable en otras partes a causa de sus ensenadas y unpuntos; y su punto se eleva rápidamente a su centro.” Finaliza asegurando que Alto Velo “es rico en maderas excelentes.”
En 1854, un grupo de aventureros norteamericanos se apoderaron de Alto Velo con fines de explotar los grandes yacimientos de guano que poseía la isla; y en la parte más elevada colocaron la bandera norteamericana. El gobierno dominicano envió la goleta de guerra “Buenaventura” y la fragata “Cibao” para desalojarlos de allí; la operación estuvo a cargo de Juan Alejandro Acosta.
Posteriormente, W. T. Kendall de la firma Patterson and Murgiendo, de Baltimore (Estados Unidos), llegó a Alto Velo en la goleta “Boston” y tomó posesión de la isla de Alto Velo el 23 de febrero de 1860. Luego de una serie de demandas y contrademandas, tanto nacionales como norteamericanas, el gobierno dominicano dió permiso a la compañía Webster & Co., de Nueva York, para explotar el guano de Alto Velo.
La explotación que hizo la Webster fue despiadada. En un informe enviado al Departamento de Estado americano, se decía que si ellos seguían extrayendo de Alto Velo la cantidad de 2,000 tonelada por mes, en la isla se acabaría todo el guano dentro de muy poco tiempo.
Efectivamente, en menos de siete meses y días, habían extraido 10,000 toneladas de guano. El análisis químico había demostrado que la materia prima era excelente. Todo el guano de Alto Velo se extrajo y, con tantos buques y hombres, que todas las aves se marcharon de la isla.
Para rematar, en 1876 el gobierno dominicano concedió al señor Mardochée Lambert, domiciliado en París (Francia), la explotación de 10,000 toneladas.
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